La mentira de AMLO y las cifras reales de la violencia en México 2020

Hoy les puedo decir que el presidente Andrés Manuel López Obrador nos mintió cuando dijo que los homicidios y la violencia en México habían bajado en el primer trimestre de 2020.

De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a marzo de este año fueron asesinadas 8 mil 829 personas. Esas son 54 más que en el mismo lapso del año pasado y no lo olviden: 2019 es el año mas violento del que haya registro hasta ahora.

En abril se cometieron aproximadamente 2 mil 500 homicidios con todo y el confinamiento por el coronavirus, los 80 mil elementos de la Guardia Nacional en las calles y los programas sociales del presidente…

Y la pregunta entonces es ¿por qué la violencia sigue creciendo?, ¿por qué si, como dice el presidente, la guerra terminó y ahora hay abrazos y no balazos? Les tengo la respuesta.

Balazos sí… abrazos ¿quién sabe?

Aunque el presidente repite esto muchas veces, no es verdad. La guerra sigue y los balazos también. Y no me refiero solo a la cifra récord de homicidios en 2019 de la cual ya hemos hablado en este espacio, sino a 2 datos todavía mas reveladores:

  • El 60% de los homicidios cometidos a nivel nacional en 2019 están relacionados con la presencia o la actividad del crimen organizado. En algunos estados como Guanajuato incluso se habla del 80% de los asesinatos.
  • Siete de cada 10 asesinatos en 2019 fueron cometidos con armas de fuego. Más o menos el 70%. Un porcentaje muy parecido al de 2018 y muy por arriba del de 2015 donde los homicidios con arma de fuego eran menos del 60%.

Parece ser que esto de los abrazos y no balazos, no le llegó a los delincuentes…

Guardia Nacional… ¿para qué?

¿Para qué ha servido la Guardia Nacional? Esta súper fuerza de seguridad creada para pacificar el país y que vino a sustituir a la, como se dijo: “corruptísima e ineficaz Policía Federal”.

Bueno como ya vimos en los datos no ha sido para acabar con la violencia. Tal vez para otras cosas…

La realidad es que tenemos una Guardia Nacional que ni siquiera se parece a lo que dice la Constitución: una policía civil.  En realidad, es una fuerza militar compuesta por soldados y por marinos transferidos desde las fuerzas armadas.

Lo triste es que mientras se siga apostando al crecimiento de esta fuerza MILITAR que es la Guardia Nacional y que además es opaca porque ni siquiera revela que exámenes se aplican a sus elementos ni cuantos están certificados, mientras eso continúa, las verdaderas policías de México siguen en el abandono.

La raíz de todo: la impunidad

Mas allá de cualquier circunstancia el problema de fondo es la impunidad. Podemos tener muchos policías, muchos soldados, muchos programas sociales, pero mientras los delitos se sigan cometiendo y no haya castigo esto no va a servir de nada, y pasan los años, pasan los gobiernos, pero este problema persiste.

El mejor ejemplo de esto lo tenemos en el lavado de dinero. Un delito que para el gobierno es prioridad y donde incluso la Unidad de Inteligencia Financiera, que preside Santiago Nieto, logró cifras récord en 2019 de cuentas aseguradas, de dinero recuperado, y de denuncias presentadas.

Pero ¿qué creen que ha pasado con las denuncias presentadas por esta unidad? No exagero si les digo que prácticamente nada.

De las 114 carpetas de investigación que la Fiscalía General de la República inició por las denuncias de la UIF, solamente se ha enviado al juez 1 solo caso. En serio…

Ahora este es el ejemplo de lavado de dinero, pero en muchos otros delitos graves el desempeño de la fiscalía realmente es patético.

Tenemos casos de delincuencia organizada, de trata de personas, de tortura, de desaparición forzada donde el nivel de resolución es inferior al 5% de las denuncias que se presentan.

¿Cuál es la conclusión entonces? Que seguimos haciendo prácticamente lo mismo. Seguimos en la misma inercia. Pasan los años, los gobiernos, los gobernadores, los presidentes, pero el fondo del problema se mantiene.

Ni desarrollamos a nuestros policías, ni desarrollamos a las fiscalías. No prevenimos realmente delitos y no tenemos como investigarlos para esclarecerlos. Es un círculo perfecto para que la violencia y la impunidad continúen ganando la batalla.

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